Documento de los organismos de derechos humanos de Mendoza a 50 años del golpe genocida

24-03-2026 | Compartimos el texto, el archivo descargable y las transmisiones en vivo por redes sociales del documento que fue leído en el acto final de la marcha. En una jornada histórica, fueron cincuenta mil las personas que marcharon en Mendoza. La consigna principal fue «Hacer memoria. Organizar la rabia», acompañada de un sostenido «¡Memoria completa es que digan dónde están!» en alusión y respuesta al negacionismo y apología del genocidio que aún circula entre voces oficiales y públicas.

Documento Organismos de DDHH – Mendoza, 24 de marzo de 2026

A 50 años del golpe genocida

Compañeros, compañeras y compañeres, hoy se cumplen 50 años del inicio formal del plan genocida en nuestro país. Como todos los 24 de marzo, nos hacemos presentes en cada rincón de la Argentina, reuniéndonos y marchando para reafirmar nuestro compromiso —cada vez con más fuerzas— de sostener la irrenunciable lucha por la defensa de los derechos humanos. Hacer memoria y organizar la rabia es una tarea fundamental en este contexto tan atroz.

Hace 50 años, el poder económico y las FF. AA. perpetraron un genocidio. Un plan sistemático que era imposible sin la colaboración de sectores eclesiásticos, civiles y judiciales. Hubo censuras, persecuciones, ejecuciones y fusilamientos masivos. Atacaron con torturas en centros clandestinos de detención. La violencia sexual fue utilizada como una forma ensañamiento y disciplinamiento sobre miles de compañeras. Miles de expulsiones de trabajos y lugares de estudio; centenares de miles de argentinos y argentinas exiliadas e insiliadas. Secuestros, retenciones ilegales, desaparición de 30000 compañeros y compañeras; y el robo de más de 500 niños y niñas como «botín de guerra”, entre otros tantos crímenes de lesa humanidad cometidos.

Todo este horror aplicado por el poder de turno y sufrido por nuestro pueblo garantizó la reorganización social necesaria para el desarrollo de un plan económico que tuvo como objetivo vaciar las riquezas de nuestro suelo, pulverizar nuestra soberanía y hundirnos a los designios de un imperio ávido de someter —aún más— a los pueblos de nuestra América Latina ¡Después de 50 años, las similitudes son alarmantes! El gobierno nacional está decidido a imponer un régimen que garantice el modelo de sociedad que pretende. El avasallamiento a la vida democrática, el desmantelamiento y la destrucción de los derechos conquistados son algunas de las herramientas que implementan con creciente intensidad en todos los órdenes de la vida política y social.

Al igual que en la dictadura, el endeudamiento vuelve a instalarse como política de Estado. En este contexto, la sumisión a las directivas del Fondo Monetario Internacional se traduce en la implementación de un conjunto de medidas de ajuste que el gobierno aplica a rajatabla. Entre tantas, se encuentran la reducción de haberes y pensiones a las personas más desprotegidas; el desfinanciamiento de la educación y la ciencia —¡lo que quieren es un pueblo ignorante!—; también la expoliación de nuestros recursos naturales, con la consecuente destrucción del ambiente y contaminación del agua. Estas políticas son parte central de un plan de extinción silencioso, pero cuyos efectos ya son visibles y afectan de manera directa a amplios sectores de la sociedad. En ese marco, ¡no olvidamos que en nuestro país, han puesto en venta el agua! Por eso, ¡seguimos defendiendo la Ley de Glaciares!

El Estado persigue y reprime a quienes debería cuidar. Cada semana las y los jubilados son gaseados y golpeados, mientras se constituyen en uno de los sectores más empobrecido y perjudicado. Limitar el acceso a sus remedios es un claro plan de exterminio que evidencia el goce de la crueldad de este gobierno. Situación similar sufren las personas con discapacidad y sus familiares. El recorte de las pensiones y prestaciones vuelve imposible sostener sus tratamientos y sus condiciones mínimas de vida. Plata hay, aunque vociferen lo contrario. Basta ver la escandalosa corrupción de funcionarios que se llenaron los bolsillos cobrando coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad ¡Son unos corruptos!

Sin embargo, estos no son los únicos colectivos atacados ferozmente, la pobreza se agudiza y la situación se torna insostenible. La medición multidimensional realizada por el Observatorio de la Deuda Social en Argentina indicó que, en 2024, el 67,5% de la población era pobre. Si se incorpora la información sobre las personas con ingresos cercanos a la línea de pobreza, las cifras aumentan hasta un 74,1% de los hogares, que equivale al 81% de personas según informó la CELAG. Estas cifras contrastan con los datos oficiales difundidos por el INDEC. En este contexto, las niñeces y adolescencias continúan siendo uno de los sectores más afectados, frente a lo cual la gestión de Javier Milei impulsa como respuesta un nuevo Régimen Penal Juvenil. Una iniciativa punitiva centrada en la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años. ¡Lejos de garantizar sus derechos, les garantiza el castigo! La situación de las personas en condición de calle refuerza este diagnóstico: ¡la miseria es planificada!

Desde que asumió Milei, en Argentina, cierran 30 empresas por día. El derrumbe afecta a casi todos los sectores de la economía. En total, ya bajaron la persiana 22608 fábricas y compañías. Trabajadores y trabajadoras son despedidos a diario, dejando a miles de familias sin sustento para poder vivir. A este escenario se incorpora otra orden del FMI, una Reforma Laboral que presenta un grave retroceso en materia de derechos y que beneficia únicamente a la casta real.

Los discursos de odio contra las mujeres y el colectivo LGTIBQ+ no se quedan sólo en lo discursivo, sino que están acompañados de una política de vaciamiento con consecuencias fatales. Entre enero y febrero de este año se registraron 43 femicidios en nuestro país, cifras que incrementan al contemplar los intentos denunciados. Al menos 23 niños y niñas quedaron sin sus madres. El colectivo LGBTIQ+ ha sido objeto de ataque sistemático por parte del presidente. A las condiciones de vulnerabilidad de sus vidas se adhiere la violencia de la que son víctimas: ¡93 crímenes de odio fueron ejecutados en 2025!

En sintonía, estamos sufriendo como país la entrega de nuestra soberanía al poder económico extranjero como nunca antes. Y de esta situación, hay responsables y cómplices: la adormecida CGT con su inadmisible pasividad ante el ataque a la clase trabajadora; diputados, diputadas, senadores y senadoras que se venden a cada oferta que les resulta conveniente; y gobernadores que asumen acuerdos desconocidos para los pueblos de sus provincias y que fortalecen a una política que nada tiene que ver con sus necesidades. Ante esto, ¡no podemos, no queremos mirar para otro lado! Estamos acá para ejercer la defensa de los derechos humanos y para denunciar a todos y cada uno de los sectores que participan de esa entrega ¡la patria no se vende, la patria se defiende!

En lo que refiere a políticas de memoria, las medidas regresivas adoptadas desde 2024 son alarmantes. Desde el retorno de la democracia, con vaivenes, nuestro país se consolidó como referente en la lucha contra la impunidad y la garantía de los derechos humanos. No obstante, el gobierno decidió reducir el papel del Estado en investigaciones por crímenes de lesa humanidad; obstruir el acceso a archivos de la dictadura; y, debilitar los mecanismos de reparación y apoyo a las víctimas. De igual modo, desmanteló instituciones dedicadas a la memoria, lo que acompañado por sus discursos negacionistas y los rumores sobre posibles indultos a militares condenados constituyen un claro retroceso y violación a los derechos por la verdad y la justicia.

¡Lo venimos denunciando, el discurso y las acciones de Milei y compañía representan prácticas fascistas! Estos se enlazan directamente con la política de ultraderecha que está abatiendo al mundo entero. Por ello, su insistente apoyo y alianza con genocidas como Netanyhaju y Donald Trump que simbolizan el régimen de carácter depredador que aplica este gobierno. Ante esto, ¡repudiamos las acciones imperialistas sobre los pueblos de Venezuela, Cuba, Palestina, y el ataque criminal sobre el pueblo Iraní!

Por su parte, Alfredo Cornejo se asocia y actúa de forma coordinada con el gobierno nacional para destruir derechos ya adquiridos y consagrados en nuestra Constitución Nacional. Se valen de minar —cada vez más— a esta democracia debilitada. Tanto los decretos de Necesidad y Urgencia y los constantes vetos presidenciales como la represión que sufren las compañeras y compañeros que denuncian y ponen el cuerpo en la sagrada lucha por la defensa del agua, son un reflejo del régimen que aplican. Apelan a prácticas fascistas, simbólicas y de acción directa. El castigo físico, la persecución, la detención en espacios públicos como la Legislatura de Mendoza y la cárcel a las y los militantes son las respuestas ante el reclamo genuino por la defensa de nuestros derechos y recursos naturales. Al menos 32 personas han sido detenidas en las movilizaciones por la defensa del agua pura. ¡NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA!

En Mendoza, el Estado policial se consolida. A la multitudinaria presencia policial en marchas y manifestaciones, ahora se suman la habilitación legal del uso de la violencia :indiscriminada, a través de la reforma de la ley policial 6722, y la creación de la figura del “agente encubierto” en entornos o plataformas digitales mediante la reforma de la ley 6730. Estas decisiones legislativas desdibujan los márgenes de los límites lícitos del uso de la fuerza y de los datos personales, mientras ofrecen garantías de impunidad para quienes los usan ilegalmente. Exigimos al Ministerio Público Fiscal, conducido por Alejandro Gullé: la investigación de actos de violencia policial, debida diligencia, celeridad y estricto apego a los estándares internacionales de uso legítimo de la fuerza al momento de evaluar las conductas cuestionadas.

¡Ante las recetas del horror de hoy y de ayer, los organismos de DD. HH. optamos por la resistencia activa! Fue y continúa siendo el camino elegido. Nos comprometimos con nuestro pueblo a luchar hasta llegar a hacer justicia por los crímenes cometidos y lo logramos. En Mendoza, tenemos 13 juicios por delitos de lesa humanidad, uno en curso y doce con sentencia. Y pronto inicia uno nuevo que investigará los crímenes cometidos contra 60 niños y niñas durante la dictadura. Centenares de compañeros y compañeras han declarado a lo largo y ancho de nuestro país. Sabemos cómo funcionó el terrorismo de Estado. ¡No olvidamos, no nos reconciliamos y no perdonamos!

Continuamos la lucha inquebrantable de Abuelas tras 50 años y la consecuente recuperación de 140 nietos y nietas. La búsqueda y recuperación de los restos de compañeros y compañeras, son una prueba más de que el compromiso por la verdad es nuestro norte. Por este motivo, seguimos reclamando: ¡Qué nos digan dónde están los restos de nuestros familiares! ¡Restitución de las y los jóvenes que todavía continúan apropiados!

Cada espacio físico del horror, los transformamos en sitios de Memoria viva. Hoy, los ex centros clandestinos de detención recuperados son lugares de transmisión y construcción de conciencia. Más de 21000 personas —en su mayoría jóvenes— han realizado sus recorridos guiados. Constituyéndose como espacios pedagógicos de recuperación de la Memoria histórica.

“A donde vayan los iremos a buscar” no es una amenaza y menos una advertencia, es una promesa. Nuestro patrimonio son las luchas libradas que representan más de cinco décadas junto al pueblo. Cada una de las acciones realizadas en estos 50 años, es nuestra historia que no podrán borrar, son nuestros logros, son nuestras banderas ¡Estamos de pie y lo saben!

A 50 años del golpe mantenemos: las banderas de nuestras compañeras y compañeros desaparecidos y asesinados; la firme exigencia de cárcel común, perpetua y efectiva para los genocidas; la irrenunciable búsqueda de los cuerpos de nuestros familiares; y la restitución de los nietos y nietas que nos faltan.

A 50 años seguimos transformando el horror en MEMORIA VIVA:

“No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos”.

¡A la impunidad planificada, memoria organizada!

Memoria completa es que digan dónde están. ¡Son treinta mil y fue genocidio!

¡La patria no se vende! ¡Se defiende!

¡Basta de persecución y criminalización de luchadores, luchadoras y organizaciones sociales populares!

¡Basta de violencia institucional!

¡No a la baja en la edad de imputabilidad!

¡No a la militarización de las calles!

¡Basta de discursos de odio y posturas negacionistas!

¡No a la impunidad de ayer y de hoy!

¡Libertad a los presos y presas políticas!

30000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos

¡Presentes! ¡Ahora y siempre!

Archivo descargable en PDF

Posteo en Facebook

Transimisión en vivo: Instagram del EPM

Agenda a 50 años del golpe genocida

19-03-2026 | En el mes de la Memoria, organismos de derechos humanos y espacios de memoria presentan la Agenda de la memoria 2026 en Mendoza.

En el marco del mes de la memoria, los Organismos de derechos humanos y los Espacios de memoria de Mendoza impulsan la difusión de una amplia agenda de actividades que se desarrollan durante todo el mes de marzo, con propuestas culturales, formativas, artísticas y de reflexión colectiva.

Con el objetivo de fortalecer las banderas de memoria, verdad y justicia, ya se han realizado diversas actividades abiertas a la comunidad y continuarán desarrollándose iniciativas todo el mes, más algunas en los primeros días de abril.

En este contexto, se construyó de manera colectiva la Agenda de la Memoria 2026, que reúne y da difusión a propuestas impulsadas tanto por los organismos históricos y Espacios de memoria, como por instituciones educativas, organizaciones sociales, políticas, gremiales y colectivos culturales de la provincia.

La agenda completa puede consultarse en:

Archivo para descargar

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Principales actividades organizadas por Organismos de derechos humanos y Espacios de Memoria:

Sábado 21 de marzo

A las 10.30 h: Ronda por la memoria y la identidad. 

En Espacio de memoria ex Comisaría Séptima, Colón y Lavalle de Godoy Cruz.

Desde las 18 h: Carpa de memoria y derechos. 

Plaza Independencia de Ciudad.

Lunes 23 de marzo

19 h: Vigilia de memoria y resistencias.

En EPM ex-D2, Av. Belgrano 179 de Ciudad.

En ambas jornadas tendremos intervenciones temáticas y la actuación de artistas de Mendoza que construyen memoria a través de la música, el teatro, los títeres y otras expresiones.

Además, durante estas actividades, la organización @bancando.los.platos estará realizando una colecta de mantas y alimentos. Podemos colaborar acercando alguno de estos elementos a sus stands.

@nietesmendoza y @identidadnodomendoza realizarán un pañuelazo.

También compartiremos las Hojas de Vida de nuestros compañeros y compañeras desaparecidas y asesinadas de y en Mendoza por el accionar del terrorismo de Estado, para que todxs marchemos con su historia y el reclamo de “¡Que digan dónde están!”.

Martes 24 de marzo

18 h: Concentración y posterior marcha desde San Martín y Garibaldi.

Desde los organismos convocantes destacaron la importancia de sostener estos espacios de encuentro, reflexión y construcción colectiva a 50 años del golpe cívico-militar, reafirmando el compromiso con los derechos humanos y la democracia.

Las actividades son abiertas a toda la comunidad.

En Mendoza abrimos el Archivo Provincial de la Memoria Susana Muñoz

02-12-2025 | La actividad de presentación será el miércoles 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, a las 20:00 en la explanada del EPM ex-D2. 

Tras años de trabajo, el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2, de Mendoza, abre al público el Archivo Provincial de la Memoria Susana Muñoz. Contiene miles de legajos y cientos de cajas referidos al espionaje político-ideológico entre 1964 y 1998. 

Antes y durante la última dictadura, el Departamento de Informaciones de la Policía de Mendoza (D2) funcionó como centro clandestino de detención y como aparato de inteligencia. Sus agentes hacían tareas de espionaje e infiltración y elaboraban fichas y legajos sobre las personas sospechadas por “subversivas”. 

Si bien la mayoría de la información fue destruida por las fuerzas —particularmente los informes y prontuarios de las personas desaparecidas— lo que se pudo rescatar fue entregado a Organismos de Derechos Humanos y, tras décadas de trabajo con fichas, prontuarios políticos e informes policiales, un equipo archivístico del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2 de Mendoza abre al público el Archivo Provincial de la Memoria Susana Muñoz. Nuestro Archivo lleva el nombre de la compañera expresa política que por décadas se dedicó a la recopilación de información y guarda de documentación; nuestro trabajo es heredero y continuador de su legado.

Al principio de la década del 70, varias policías provinciales del país habían creado departamentos de inteligencia con el nombre Departamento de Informaciones Policiales, identificado dentro de la estructura con el código D2. En Mendoza, los agentes del D2 hacían tareas de espionaje e infiltración: estudiaban la prensa, registraban escuchas, eran custodios en bancos, oficinas del Estado y universidades; también se infiltraban en lugares de trabajo, organizaciones sociales y políticas, reuniones sindicales o asambleas estudiantiles. Ellos tomaban nota, sacaban fotos, elaboraban informes. 

Ese archivo policial es hoy un archivo histórico. Con la disolución del D2, por la reforma policial de 1998, lo que no fue destruido fue entregado a los organismos de derechos humanos de Mendoza. Por falta de un espacio propio, el material estuvo en custodia de la Universidad Nacional de Cuyo por más de diez años. Luego de la creación del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2, el archivo se trasladó a su actual ubicación en el segundo subsuelo del edificio. 

El repositorio reúne materiales de diversos fondos institucionales y personales: fondo D2 (documentación producida por el D2 hasta su disolución), fondo libros de novedades de comisarías de Mendoza (1975-1983), colección audiovisual sobre delitos de lesa humanidad (grabación del segundo juicio de la provincia), fondo personal Alfredo Guevara (abogado de derechos humanos), fondo Casa por la Memoria y la Cultura Popular y otros fondos personales de integrantes de los organismos de derechos humanos locales.  

Los materiales se podrán consultar a partir del 10 de diciembre en la web del EPM ex-D2 (www.espaciomemoriamendoza.com/archivo) y con cita previa, en la sede del EPM (Belgrano 179, primer piso, Ciudad de Mendoza).

La actividad de presentación del 10 de diciembre a las 20:00 en la explanada del EPM estará a cargo del Archivo Provincial de la Memoria.

Más de veinte mil personas recorrieron el ex-D2

29-09-2025 | En el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2, las voces de quienes sobrevivieron al terrorismo de Estado guían recorridos que transforman el horror en aprendizaje colectivo. A diez años de su creación, más de veinte mil personas ya habitaron este sitio de memoria.

Entrar hoy al Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2 es también recorrer las huellas de lo que ocurrió allí hace casi medio siglo. Las paredes, las escaleras, las ventanas de concreto del Palacio Policial todavía conservan el eco de lo que fue un engranaje central del aparato represivo en Mendoza. Ese pasado no se cuenta desde afuera: lo cuentan sobrevivientes en primera persona y se escucha en recorridos en primera persona.

Antes y durante la última dictadura, las patotas del D2 salían, por lo general, de noche. Secuestraban a las personas que buscaban en autos sin identificación, en vehículos robados a las propias víctimas o en camiones militares. Con la cara cubierta y las manos atadas, las personas eran trasladadas hasta el edificio de la policía, ingresaban por el estacionamiento —por detrás—, y sentían bajo sus pies el ripio del suelo. Algunas alcanzaban a mirar por debajo de la venda o la capucha. Así empezaba el cautiverio.

Ya dentro del D2, el itinerario del terror tenía su propio ritmo. Entre golpes, gritos, humillaciones y malos tratos, las víctimas eran arrastradas de los calabozos a la sala de torturas, bajando o subiendo las escaleras características del edificio. Los interrogatorios eran brutales: picana eléctrica, golpes, asfixias, ahogamientos, abusos sexuales e intimidaciones verbales. Las personas en cautiverio casi nunca recibían comida ni agua. Apenas las sacaban al baño, no tenían abrigo, no podían higienizarse. En el caso de las mujeres, la violencia sexual fue constante y sistemática.

Para el resto de la sociedad mendocina, el edificio del Palacio Policial tenía otra cara. Era un espacio público, al que se accedía por calle Belgrano, donde se tramitaban documentos como la cédula provincial o el certificado de “buena conducta”. Lo que para unas pocas personas era un lugar de encierro y tortura, para otras era una dependencia administrativa común. Mientras los calabozos estaban llenos, las oficinas seguían funcionando con normalidad.

La arquitectura del edificio, de estilo brutalista, también formó parte de esa lógica represiva. Su estructura con múltiples accesos, escaleras, pisos y entrepisos, la disposición y características de sus celdas y calabozos, todo fue funcional al esquema del terrorismo de Estado. Muchos de quienes lo visitan hoy se sorprenden al descubrir esa doble función: la fachada pública y el entrepiso o el subsuelo del horror.

En 2015, tras la recuperación del ex-D2, los organismos de derechos humanos que sostuvieron su refuncionalización comenzaron a ofrecer recorridos guiados por el sitio. En ellos, las y los sobrevivientes narran su experiencia a grupos de estudiantes, docentes, profesionales, turistas y familias. En ese intercambio, las memorias individuales se vuelven colectivas, y el dolor encuentra un nuevo sentido: el de la memoria y la transmisión.

Hasta hoy, más de 20000 personas recorrieron el Espacio para la Memoria. Cada visita es distinta, porque quienes guían los recorridos ponen el cuerpo y la voz para reconstruir lo vivido y resignificar el lugar. “Es fuerte escuchar los relatos de las cosas vivenciadas donde hoy estamos parados. También es bueno haber recuperado este lugar para que no se pierda la memoria”, dijo un estudiante tras una de las visitas.

A diez años de su creación, el EPM ex-D2 reafirma que la memoria no es un relato del pasado, sino una práctica viva. Hablar en primera persona es una forma de hacer justicia simbólica, de resistir el olvido y de sostener, cada día, el compromiso con la verdad y la justicia.

¡Cumplimos 10 años y lo celebramos todo el mes!

Este año, el EPM cumple 10 años de funcionamiento. El 12 de septiembre de 2015, el gobierno provincial hizo la entrega parcial de recintos dentro del edificio ubicado en Av. Belgrano 179 de la Ciudad de Mendoza a los organismos de derechos humanos. El objetivo fue la refuncionalización como Espacio de Memoria de lo que fuera el principal centro clandestino de detención en Mendoza: el D2. El trabajo se realiza bajo la impronta de la ley nacional 26691 de señalización y preservación de sitios de memoria, y con el perfil de los organismos de derechos humanos de Mendoza, quienes conducen en Consejo directivo del EPM. 

Desde aquel día, se han desarrollado numerosas actividades y proyectos vinculados a áreas de comunicación, pedagogía, archivo, biblioteca, puesta en valor, cultura, investigación y registro. Con el aporte de muchas personas voluntarias y comprometidas que participan en las comisiones de trabajo, y algunos aportes de la de la UNCuyo por proyectos, becas o pasantías, se crearon una mediateca, materiales educativos, cursos de formación docente e instancias varias de formación y difusión. Tenemos una página web que aloja novedades y trabajos diversos, a través de redes sociales ampliamos la llegada y contacto con la comunidad. En 10 años de recorridos guiados, más de 21 mil personas, mayormente jóvenes estudiantes, han conocido el ex-D2 y han compartido testimonios de sobrevivientes, familiares y militantes del movimiento de derechos humanos. Se han realizado eventos públicos, muestras artísticas. Se colocaron ya más de 100 baldosas por la memoria en la explanada del EPM. Las actividades de aniversario comenzaron el 5 de septiembre con un recorrido guiado temático: violencia represiva y mujeres. Guiado por una expresa política y acompañado por académicas de las ciencias sociales que investigan el tema. Se proyectó una entrevista a Mimi Sifón, trabajadora sexual que fue presa en el D2 durante la dictadura. También se presentó una muestra de fotos de mujeres y derechos humanos, selección de imágenes tomadas por el fotoreportero Coco Yañez, la psicóloga y fotógrafa de oficio, Sara Gutierrez; y por miembros del equipo de comunicación del EPM. 

También se publicaron materiales audiovisuales y gráficos sobre el D2, el EPM, libros recuperados, documentación histórica de la persecusión política, entre otros temas.El 22 de septiembre comenzó la cuarta cohorte del curso de formación docente sobre pedagogía de la memoria, que cuenta con puntaje otorgado por la DGE.

Y la actividades siguen:


 Miércoles 24 de septiembre | 18:00 h 
Baldosas por la Memoria: sumamos a nuestro mar de memoria a María Luisa Alvarado y Juan Gutiérrez Zahzu
Intervención inmersiva: ​por los 10 años de EPM ​y​ ​la presentación del proyecto Hojas de vida de nuestros compañeros y compañeras desaparecidas.​ Producida por Gino Vachelli, archivos de Mariana Olguín y miembros del EPM.

​ Sábado 27 de septiembre | 15:00 h 
👩🏽‍🎤Música en vivo:
Gisela Mancuello
El Lorenzo Pa
Claroscuro

🎙️Ronda de voces:
– Juventudes organizadas. Diálogos actuales: Nietes, MUS, UEM, Renace y Fecem.

🧬Identidad:
Acciones con el Nodo Identidad Mendoza y la presencia de Daniel Santucho Navajas, nieto de identidad restituida 133, y su hermano Miguel “Tano” Santucho Navajas,
Inauguración de «CUENTA NIET@S» de identidad restituida
Presentación del libro «NIETO 133. Mi camino hacia la verdad» de Daniel Santucho Navajas.

​ Viernes 3 de octubre 

Narrativas de memoria​ V. Presentación del libro “Entre la reacción y la contrarrevolución. Orígenes del anticomunismo en Argentina (1917-1943)”, de Mercedes López Cantera

📍 EPM ex-D2 (Belgrano 179, Ciudad de Mendoza)

El trabajo colectivo transformó un centro clandestino en un sitio de memoria

23-09-2025 | A medio siglo del terrorismo de Estado y una década después de su creación, el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2 continúa transformando un lugar de horror en territorio de reflexión, justicia y construcción colectiva de la memoria.

Habitar la memoria es un ejercicio político y sensible que requiere tiempo, compromiso y comunidad. En Mendoza, ese proceso tiene un sitio emblemático: el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2, que este año cumple diez años desde su creación como espacio público.

Durante la última dictadura, el país fue escenario de un plan criminal sistemático y organizado que necesitó de una infraestructura represiva. Para ejecutarlo, la dictadura puso en funcionamiento alrededor de ochocientos centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, distribuidos en todo el territorio nacional. Eran lugares destinados al cautiverio ilegal de personas perseguidas y secuestradas por razones políticas. Algunos fueron diseñados específicamente para ese fin; otros fueron adaptados para alojar el horror.

En Mendoza funcionaron cerca de cuarenta centros clandestinos. El más grande fue el D2, una dependencia de inteligencia policial que operó en distintos edificios hasta concentrar su actividad, en 1974, en el recientemente inaugurado Palacio Policial, ubicado en pleno centro cívico de la ciudad. Detrás de las paredes de esa sede funcionaban oficinas, pero también calabozos. Desde 1975, esos espacios se utilizaron para detener ilegalmente a militantes, dirigentes gremiales, estudiantes y trabajadoras y trabajadores perseguidos por su compromiso político y social.

Los agentes del D2 cumplieron una doble tarea: reunir, organizar y analizar información sobre personas y organizaciones, y —al mismo tiempo— conformar grupos de tareas encargados de los allanamientos, secuestros, desapariciones y asesinatos. Era una oficina de inteligencia, pero también una patota de secuestro.

Con la llegada de la democracia, fueron las víctimas sobrevivientes quienes señalaron y reconstruyeron el rol del D2 dentro del circuito represivo de Mendoza. A partir de 2003, las políticas de memoria, verdad y justicia impulsadas a nivel nacional —como la anulación de las leyes de impunidad y la reapertura de los juicios a los responsables del terrorismo de Estado— abrieron nuevos caminos. En 2006, los organismos de derechos humanos de Mendoza comenzaron el pedido formal para que el edificio del D2 se convirtiera en un espacio de memoria.

En 2013, el frente del edificio fue señalizado con los pilares que sostienen la lucha por los derechos humanos: Memoria, Verdad y Justicia. La leyenda “Aquí funcionó el centro clandestino (…) D2” marcó simbólicamente el inicio de una nueva etapa. Un año después, un decreto provincial dispuso la creación del Espacio para la Memoria y, el 12 de septiembre de 2015, el gobierno provincial entregó parcialmente el inmueble a los organismos de derechos humanos. Desde entonces, comenzó un largo proceso de refuncionalización: de ex centro clandestino a sitio de memoria activo.

Hoy, el Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2 alberga distintas comisiones de trabajo, el archivo de documentación de la represión, la biblioteca de libros recuperados y una biblioteca digital dedicada al estudio y la difusión del pasado reciente. Sus integrantes realizan recorridos guiados, cursos de formación docente, presentaciones de libros, charlas abiertas y actividades artísticas que buscan mantener viva la memoria colectiva.

A diez años de su creación, el EPM ex-D2 sigue siendo un lugar donde el pasado reciente se piensa en presente y se proyecta hacia el futuro. Un sitio donde la memoria se habita, se discute y se construye día a día como una herramienta indispensable para garantizar el Nunca Más.

Fichar gente: de archivo policial a archivo histórico

18-09-2025 | Durante la última dictadura, el Departamento de Informaciones Policiales de Mendoza espió, persiguió y fichó a miles de personas. Lo que comenzó como un archivo de control y represión hoy es memoria histórica y testimonio contra el olvido. La historia del Archivo Provincial de la Memoria Susana Muñoz.

La represión no fue improvisada ni antes ni durante la dictadura. Las patotas que salían del Departamento de Informaciones Policiales, conocido como D2, sabían con exactitud a dónde dirigirse. Tenían las direcciones de las personas que buscaban, conocían sus rutinas, los trabajos a los que asistían y los grupos de los que participaban. Cada operativo estaba sostenido por un trabajo sistemático de inteligencia y espionaje.

El D2 no era solo un centro clandestino de detención y tortura: era, sobre todo, una maquinaria de información. Sus agentes realizaban tareas de infiltración en sindicatos, universidades, organizaciones sociales y políticas, pero también cumplían funciones visibles como custodios en bancos, oficinas estatales y dependencias públicas. Desde esos lugares estratégicos observaban, tomaban notas, sacaban fotos y elaboraban informes. Estudiaban la prensa, registraban escuchas y armaban un mapa detallado de las vidas que querían controlar.

Ese trabajo culminaba en fichas y legajos que marcaban el destino de miles de personas. Quien quedaba “fichado” pasaba a integrar el engranaje de persecución que podía derivar en un secuestro. La detención clandestina se acompañaba de interrogatorios bajo tortura, diseñados no solo para castigar sino para arrancar nuevos datos que alimentaran el circuito represivo. Así se retroalimentaba un sistema que perseguía a militantes, sindicalistas, estudiantes, artistas y, en definitiva, a cualquiera que fuera señalado como “subversivo”.

Con el paso del tiempo, gran parte de esa documentación fue destruida deliberadamente por las fuerzas. En especial, se borraron los rastros de las personas detenidas-desaparecidas. Sin embargo, miles de fichas, prontuarios políticos e informes policiales pudieron ser rescatados y entregados a los organismos de derechos humanos, la mayoría, de la década del 90. Son cientos de cajas que abarcan más de tres décadas de espionaje político-ideológico, entre 1964 y 1998.

Los agentes del D2 creían estar construyendo un archivo policial para vigilar a la sociedad mendocina. Sin saberlo, también estaban levantando un archivo histórico, un registro de la persecución que hoy constituye una prueba invaluable para comprender el terrorismo de Estado y sus continuidades.

En esos documentos aparecen nombres de militantes de partidos y organizaciones, pero también de artistas, deportistas, personas en situación de calle, jóvenes vinculados al rock e incluso integrantes de sectas religiosas. El espectro de la vigilancia era tan amplio que muestra hasta qué punto la sospecha atravesaba la vida cotidiana y se convertía en un modo de control social.

La documentación pasó por distintos lugares hasta que, con la recuperación del edificio del D2 como Espacio para la Memoria, regresó al Palacio Policial. Esta vez no como herramienta de persecución, sino como fuente de memoria histórica.

El trabajo de organización y conservación de esos archivos comenzó con la tarea incansable de Susana Muñoz, quien durante años sostuvo en soledad la clasificación de miles de documentos. Hoy, un equipo continúa esa labor bajo el nombre de Archivo Provincial de la Memoria “Susana Muñoz” y garantiza que esos papeles no vuelvan a ser escondidos ni silenciados.

A pesar de las pérdidas irreparables en el acervo documental, lo que se conserva permite reconstruir fragmentos de historias personales y colectivas, aportar pruebas a los juicios por delitos de lesa humanidad y sostener un ejercicio activo de memoria.

El Espacio para la Memoria de Mendoza cumple diez años y, con él, el archivo cobra una nueva dimensión: la de un patrimonio social que interpela al presente. Contar esta historia no es solo mirar hacia atrás, sino reafirmar el compromiso de que nunca más la vigilancia y la represión se impongan sobre los derechos y las libertades.

Los libros que sobrevivieron a la dictadura: memoria, censura y resistencia en el ex-D2

14-09-2025 | Durante el terrorismo de Estado, en Mendoza, las fuerzas represivas no solo secuestraron personas: también se llevaron sus libros, considerados “subversivos”. En democracia, esos ejemplares se transformaron en prueba irrefutable del horror y hoy integran la Biblioteca de la Memoria del EPM ex-D2.

En tiempos de dictadura, el miedo podía entrar de madrugada, con un portazo, con botas que arrasaban la intimidad de una casa. Los operativos represivos de las patotas militares y policiales en Mendoza dejaban un saldo brutal: militantes secuestrados, familias destruidas, objetos personales robados. Y también, silenciosamente, libros arrebatados de bibliotecas personales y familiares.

Parece fácil comprender por qué los aparatos de inteligencia veían “el enemigo” en estudiantes, sindicalistas, militantes sociales o integrantes de partidos políticos. Criticaban un orden injusto, cuestionaban un modelo económico, se oponían al régimen. Pero… ¿qué podía haber de peligroso en un libro?

La respuesta está en la propia definición de “subversivo”. Subvertir es alterar un estado de cosas dado, y los libros, con su potencia transformadora, con su capacidad de transmitir ideas y sueños de emancipación, también eran considerados una amenaza. No solo se buscaba silenciar voces, sino también apagar pensamientos.

Con la llegada de la democracia, cuando la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) visitó Mendoza para investigar los crímenes del terrorismo de Estado, un grupo de sobrevivientes recorrió el edificio del D2, antiguo centro clandestino de detención que funcionaba en pleno centro de la ciudad. Querían reconocer los espacios donde habían estado en cautiverio.

En la zona de calabozos, Silvia Ontivero —sobreviviente— pidió abrir la celda del fondo. Producto de la tortura, allí había muerto Miguel Ángel Gil —un compañero suyo— y el lugar parecía clausurado en el tiempo. Lo que encontraron al abrir la puerta sorprendió a todo el grupo: cientos de libros apilados en la penumbra. Uno cayó al suelo, a los pies de la mujer. Era Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. Roberto Marmolejo —otro sobreviviente— lo alzó, lo abrió e, inmediatamente, se lo dio a su compañera porque le pertenecía a ella. En la primera página había una dedicatoria: se lo había regalado su hermano y lo tenía sobre su mesita de luz cuando fue secuestrada.

Ese hallazgo fue una prueba irrefutable de que el D2 había funcionado como centro clandestino de detención, torturas y exterminio. Los libros secuestrados junto con las personas se convirtieron en testigos materiales de la represión. Relataban, en silencio, una historia de censura política y cultural que buscaba borrar toda huella de disidencia.

A fines de la década de 1990, ese acervo fue entregado a la agrupación H.I.J.O.S., que lo resguardó como parte del patrimonio de la memoria colectiva. Con el paso de los años, y la creación del Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2, estos libros recuperaron un lugar de cuidado, preservación y reconocimiento.

Hoy, integrantes del EPM se ocupan de sistematizarlos e inventariarlos. Su deseo es que muy pronto puedan conformar una sala de lectura abierta al público, un espacio donde la comunidad pueda acercarse a esos textos que sobrevivieron al intento de ser borrados. Porque cada ejemplar lleva consigo una historia: la de quienes lo leyeron, lo atesoraron, lo perdieron en un operativo, lo reencontraron décadas después. El ilustrador Andrés Guerci publicó este relato en la historieta Mesita de luz, en la que recrea el devenir de los hechos y reconoce a cada participante, a cada sujeto de la historia pasada y presente.

La Biblioteca de la Memoria de Mendoza es, en ese sentido, mucho más que una colección: es un archivo vivo que resiste al olvido, que denuncia la censura, que rinde homenaje a quienes soñaron con un país más justo. A diez años de la apertura del EPM, el desafío es que cada vez más personas conozcan esta historia, para que el pasado nunca más se repita y la memoria se mantenga encendida.

Diez años de memoria viva en Mendoza

12-09-2025 | El Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos ex-D2 cumple una década de trabajo militante y colectivo. Un recorrido por las comisiones, archivos y proyectos que sostienen día a día la lucha por memoria, verdad y justicia.

Hace diez años, el ex-centro clandestino de detención D2 fue entregado a los Organismos de Derechos Humanos de Mendoza, quienes abrieron sus puertas para convertirlo en el primer Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos de Mendoza. Desde entonces, este lugar emblemático de la represión en Mendoza se transformó en un faro de militancia, compromiso y construcción colectiva.

El EPM ex-D2 se sostiene con el trabajo cotidiano de sus comisiones. Desarrollan propuestas educativas para que nuevas generaciones conozcan lo ocurrido durante el terrorismo de Estado. Trabajan en la preservación y resignificación del edificio, mediante la conservación de la memoria material de lo que aquí sucedió. Convocan a actividades culturales y artísticas y, también, difunden convocatorias y contenidos que fortalecen el vínculo con la sociedad.

El espacio alberga también instituciones fundamentales. El Archivo Provincial de la Memoria Susana Muñoz reúne documentos del viejo archivo policial. La Biblioteca de la Memoria guarda entre sus estantes libros recuperados de los propios calabozos de la dictadura y constituye un símbolo de resistencia cultural. A su vez, la página web del EPM ex-D2 ofrece una mediateca digital, donde se comparten materiales audiovisuales, charlas y registros históricos accesibles a toda la comunidad.

Desde 2024, funciona en el espacio el Nodo Identidad, una sede de Abuelas de Plaza de Mayo que refuerza la búsqueda de nietos y nietas apropiados durante la dictadura cívico-militar. Esta iniciativa local se suma a la lucha nacional por restituir identidades y garantizar justicia.

Además, el EPM ex-D2 impulsa diversas iniciativas y actividades culturales que fortalecen la memoria colectiva y el encuentro comunitario. Entre ellas, se destacan las Baldosas por la Memoria colocadas en la explanada de la entrada para recordar, homenajear y formar un mar de memoria con los nombres de las desaparecidas y los desaparecidos; el ciclo Narrativas de Memoria, que habilita espacio de presentación de libros, historietas y otras publicaciones escritas relacionadas con derechos humanos, democracia y memoria. A lo largo de estos años también se han realizado muestras de artes plásticas y fotográficas, así como presentaciones de bandas, solistas, vocalistas, candombes, etc., que llenan de música y vida este lugar que antes fue de horror y silencio.

Otro de los ejes fundamentales del espacio son las actividades pedagógicas. Regularmente se realizan recorridos guiados por sobrevivientes, en los que la palabra en primera persona transmite la experiencia del terrorismo de Estado y permite comprender la dimensión humana del horror. Hasta ahora, más de veinte mil personas han recorrido el ex-D2. A su vez, desde hace cuatro años se dicta un curso de formación docente en pedagogía de la memoria, en el que comparten y construyen herramientas y saberes para abordar en las aulas el pasado reciente y que las nuevas generaciones crezcan con una perspectiva crítica y comprometida con los derechos humanos.

En estos diez años, el EPM ex-D2 se consolidó como un lugar de encuentro, de memoria activa y de militancia. Cada actividad, cada proyecto y cada espacio son parte de un mismo horizonte: mantener viva la memoria, honrar a las víctimas y seguir luchando por un presente y un futuro con más democracia y derechos humanos.

Baldosas por la memoria

26-06-2025 | El 26 de junio colocamos baldosas con los nombres de militantes del peronismo montonero, que fueron víctimas de desaparición forzada en el denominado Operativo Abril de 1977. Fue la décimo octava edición de estos actos de homenaje y reparación para las víctimas, familiares, compañeros y compañeras de militancias y vida.

En esta ocasión, recordamos a Ana María Moral y Billy Lee Hunt, militantes de Montoneros que fueron víctimas del Operativo Abril de 1977 que las fuerzas represivas ejecutaron contra esa organización peronista. Además, colocamos la baldosa de Luis Roque Moyano, compañero de vida y militancia de Ana María, quien fue secuestrado y desaparecido, antes, en San Juan.

Billy Lee HUNT LEO

Billy nació el 6 de mayo de 1948 en Lebanon, Tennessee, Estados Unidos. Su padre fue un soldado estadounidense afectado a territorio italiano en la segunda guerra mundial, donde conoció a su madre. En 1954, la mujer y la hermana mayor de Billy, Evie, llegaron a Mendoza, y aquí, en la década de 1960, nació su otra hermana, Nancy.

Billy hizo la primaria en la capital mendocina, luego cursó dos años de secundaria en el Liceo Militar General Espejo, pero esa institución no era para él. Se cambió al Colegio Nacional Agustín Alvarez y terminó el nivel en el colegio Zocchi. Era músico, cantante, formó parte del grupo ‘Los Caravelle’.

En 1973 se inscribió en la Escuela Superior de Comunicación Colectiva, donde cursó hasta 1975 y fue presidente del centro de estudiantes.

Billy militaba en la Juventud Universitaria Peronista y en Montoneros. Su compañera de organización, Lichi Larrea, cuenta que “era un tipo muy querido en Periodismo, muy dicharachero, simpático, buen mozo, un líder natural. Organizábamos eventos, pura militancia y panfletos”. Quienes lo recuerdan dicen que pocas veces lo vieron serio.

A causa de la persecución desatada contra estudiantes y docentes de la Escuela superior de comunicación colectiva, y también contra Montoneros, se fue de su domicilio familiar y vivió en distintos lugares, clandestino.

Para el mes de abril de 1977, se alojaba transitoriamente en el domicilio de Rafael Bonino. El 8 de abril salió de la casa de su novia, María Blanca Cremaschi, en el Barrio de los Maestros de Godoy Cruz, y le dijo que retornaría unas horas después.

Al día siguiente, preocupada porque Billy no había regresado, María Blanca se comunicó telefónicamente con Evie y le contó la situación.

Billy fue víctima del Operativo Abril del ’77, que dejó como saldo 13 personas desaparecidas, 3 ejecutadas y una persona privada ilegalmente de la libertad. Todo ello ocurrió entre el 4 y el 10 de abril de 1977.

Billy tenía 28 años.

Ana María Moral González

Ana María nació el 22 de agosto de 1952 en Godoy Cruz, Mendoza. Creció con su padre y madre, Manuel y Dora; y su hermano Alberto. Le decían “Pescadito”, “La Pata”, “Yenka” o “Petisa”. 

Hizo la primaria en la escuela Martínez de Rozas y compartió canto con Adriana Bonoldi. Cursó la secundaria en el Martín Zapata de la UNCuyo, con uno de los mejores promedios; y estudió Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad. Era una excelente nadadora, se destacaba y dedicó en el estilo pecho, y realizaba esta actividad en el club Andes Talleres.

Su amiga y compañera de estudio, Graciela, recuerda que Ana “era una chica hermosa, recitaba en francés, escribía poemas, tocaba la guitarra y era excelentísima alumna”. Fue nadadora federada, el natatorio del club YPF de Mendoza lleva su nombre.

En 1975, Ana María se dedicó a la militancia en Montoneros, en clandestinidad, la llamaban “Beatriz” o “Esther”. Sufría persecución y no tenía domicilio fijo. En 1976 se trasladó a San Juan junto a un grupo de militantes de Mendoza. En agosto de 1976 reprimieron en el campamento de Pocitos en el que estaban y el 19 de noviembre secuestraron a su compañero, Luis Roque Moyano.

Sin recursos y en situación límite, ella se comunicó con la familia Tenembaum, quienes le ayudaron para volver a Mendoza. Luego se contactó con una hermana de Moyano y le relató lo sucedido con Luis. 

En abril de 1977, Ana María vivía con Gisela Tenembaum y Juan José Galamba en Godoy Cruz, cerca de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima. El 8 de abril, Ana salió a verse con un compañero, pero fueron interceptados por fuerzas conjuntas de la policía y el Ejército. Se resistieron, Ana María entró herida a la Iglesia y el cura la entregó al Ejército.

Gisela y Juan José escaparon del domicilio antes de que lo allanaran, pero el mismo día fueron desaparecidos.

El cadáver de Ana y el del compañero que estaba con ella fueron llevados por el Ejército al Cuerpo Médico Forense y fue sepultada el 2 de mayo de 1977 en el Cuadro 33 del cementerio de la Ciudad de Mendoza. La familia pudo averiguar esto por su cuenta, pero recién en 1986 recuperó sus restos y les dio sepultura.

Ana María tenía 24 años.

Luis Roque Moyano Herrera

Luis nació el 12 de abril de 1951 en el departamento San Martín, en el Este de Mendoza. Allí creció con su familia.

Luis fue seminarista, tenía la idea de ser un cura obrero. Era trabajador gráfico en la imprenta de propiedad de Alfredo Armando Lerouc, ubicada en su ciudad natal. Imprimían publicaciones y volantes relacionados con su grupo de militancia. La Federación de trabajadores gráficos lo recuerda cada año a través de publicaciones y otras acciones. Militaba en la Juventud Peronista y en la organización Montoneros.

Lo conocían como “Mauro”, “Francisco” o “El Petiso”. Estaba en pareja con la nadadora y militante mendocina Ana María Moral, asesinada por fuerzas conjuntas policiales y militares el 8 de abril de 1977 en la vía pública, en Mendoza.

Luis y Ana María se fueron a San Juan en 1976 huyendo de la persecución dictatorial. En agosto de 1976, fuerzas represivas atacaron en el campamento de Pocitos en el que estaban y el 19 de noviembre lo secuestraron a Luis.

Lo llevaron a una seccional de policía de San Juan y lo desaparecieron. Su madre y hermana viajaron a San Juan para tratar de saber que sucedió con él, pero sólo obtuvieron respuestas negativas o evasivas en las dependencias policiales. Ante su insistencia recibieron amenazas.

Luis tenía 25 años.