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15-03-2019 | La lucha feminista ancló en el EPM. En el marco del Paro del 8 de marzo y el próximo Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, se realizó el conversatorio “Mujeres y Memoria: las luchas de ayer y hoy”. Con la sala llena, cuatro mujeres militantes abrieron la charla que creció con intercambios, aportes y emociones compartidas.

Un enriquecedor diálogo en el EPM evidenció el entramado de relaciones entre la militancia feminista actual y las históricas militantes de los años 60 y 70. Decenas de personas, en su mayoría mujeres, se acercaron para compartir la experiencia.

El conversatorio tuvo como eje las palabras de Alejandra Ciriza -docente e investigadora-, Sofía D’Andrea -perteneciente a la Asociación de Ex Presas y Presos Políticos-, Sara Gutiérrez Zahzu -integrante del equipo de acompañamiento a testigxs en juicios por delitos de lesa humanidad- y Fabiana Grasselli -investigadora y docente-. El cierre artístico estuvo a cargo de Gaby Psenda y Alejandra Bermejillo.

Abrió el intercambio Alejandra Ciriza, con una reflexión sobre los cuerpos como territorio de lucha. Trajo a colación las violaciones sexuales en el marco de la represión ilegal del aparato terrorista estatal: contra las mujeres para marcar propiedad, contra los hombres para feminizarlos y así disminuirlos. Remarcó la importancia de la memoria de las luchas de las mujeres como sujetos políticos y no como esposas o hijas de otros varones.

Sofía D’Andrea recordó la militancia en los 60 y 70, época en la que la juventud vivía una serie de cambios radicales en muchos sentidos, como la libertad sexual. Además, se sostenía la igualdad de género hacia adentro de las organizaciones pero para eso -aseguró- las mujeres tenían que masculinizarse. Es decir, correrse del rol femenino y ser “malas mujeres, malas madres”, ser políticamente incorrectas. Para cerrar -y en consonancia con Alejandra Ciriza- citó a Inés Hercovich:  “[los cuerpos de las mujeres son]  la arena donde los hombres dirimen quiénes, entre ellos, son los vencedores y quiénes los vencidos”.

Sara Gutiérrez Zahzu centró su idea en el valor de declarar y todo lo que el feminismo aportó para se pudiera hablar sobre la propia experiencia. La violencia sexual es difícil de contar pero que una mujer se anime a ponerla en palabras es habilitador para las demás. “La justicia ha llegado lenta, tuerta, ciega y sorda. Pero ha llegado”, concluyó.

Fabiana Grasselli reflexionó sobre la memoria de las luchas de las mujeres como un campo de disputa. “Lo que elijamos recordar va a configurar lo que podamos y nos animemos a hacer” y por eso la memoria no es solamente recordar el pasado sino que es construir una narrativa colectiva y singular. “La memoria colectiviza […] nuestra memoria es indomesticable”.

Para finalizar el conversatorio, Fabiana Grasselli recordó a tres mujeres que representan las luchas de ayer y de hoy:

Ana María “Sayo” Villarreal que rehusó ser la “esposa de” Santucho y reivindicó su grado militar dentro del Ejército Revolucionario del Pueblo; Nora Cortiñas con el pañuelo blanco en su cabeza y el verde en su puño participando de las luchas feministas actuales; y María Antonia Berger, sobreviviente de la Masacre de Trelew de 1972 cuyo testimonio es tomado por “Paco” Urondo en La patria fusilada (1973)

y reflexiona sobre su experiencia como mujer.

Distintas participantes compartieron sus ideas y

una de ellas -Silvia Carmona- trajo la memoria de Susana Bermejillo, la recordó como una mujer, militante y oradora única en la Facultad de Filosofía y Letras. Esto introdujo de manera emotiva el cierre artístico. que estuvo a cargo de Alejandra Bermejillo -hermana de Susana-y Gaby Psenda. Interpretaron juntas algunas canciones y un cuento del Subcomandante Marcos: dejaron su arte para que la tarde concluyera del modo más conmovedor.